Gracias Alba, por haber captado de nuevo, como sólo tú sabes hacerlo, un pedazo de intimidad única e irrepetible, con el encanto de lo entrañable que siempre imprimes a todo lo que escribes. Gracias Davi, por haber tejido un mosaico de vidas coloreadas sólo con las pinceladas que querías de amargura y de una leve esperanza en el futuro, con ese final esperanzador y optimista, de dejarlo todo, de ir a contracorriente y alcanzar por un momento la felicidad, o al menos intentarlo. Gracias a André y a Ana, por llenar de humor su visión de lo cotidiano, por hacer reír y quitarle dramatismo a las otras historias compartidas, a las queyo mismo aporté mi grano de tristeza. Y gracias también a Andreu, por mostrarnos un día de su vida diaria, del día a día, por darle ese encanto y esa fascinación por lo cotidiano. Gracias a todos.
Cuando Andreu y yo ideábamos todo esto, mi idea siempre fue la de obtener trabajos como el que Ana ha hecho esta vez, una persona que fotografía su vida diaria y nos dice "así veo yo el tema de esta semana".
Como en el mundo cotidiano, el Epicentro hizo su efecto una semana más, y terminó por componer un mosaico de impresiones y vivencias diferentes. El propio Epicentro se ha hecho cotidiano en nuestras vidas y eso es una gran alegría para mi, ha sido poder ver cómo un sueño pequeñito se va haciendo realidad gracias a la aportación de seis personas especiales.
Espero que Epicentro siga formando, durante mucho tiempo, parte de nuestro mundo cotidiano.
Bueno, alguien tiene que escribir algo o decir algo, de alguna forma se tiene que empezar, y que mejor forma de empezar este blog que por el principio, por el momento en que seis personas decidieron comenzar a compartir su arte, decidieron dar rienda suelta a su imaginación. O tal vez sería mejor empezar por el final, el final... no, me corrijo, aún no hay final, sería más correcto decir: empezar por el presente, por el cine, empezar por felicitarlos a todos por las obras de esta semana. O tal vez empezar por mí, y decir que aunque estoy muy contenta de estar aquí, comienzo a notar que la sequía de inspiración que a veces me persigue se hace presente, pero sea como sea voy a seguir formando parte, voy a seguir acercándome al epicentro, sobre todo porque me gusta formar parte de él y que forme parte de mí. O tal vez debería empezar por callarme, que siempre hablo más de la cuenta.